La impactante confesión de Eva Cobo en "Y ahora Sonsoles" sobre la desgarradora premonición que tuvo antes de perder a su hija
La icónica intérprete de los noventa desvela el misterioso viaje que le permitió despedirse de la joven y cómo ha logrado salir del ostracismo gracias a su profesión.
La televisión ha vivido uno de sus momentos más sobrecogedores con la reaparición de Eva Cobo. Tras dos décadas de absoluto anonimato, la actriz rompió su silencio en el programa Y ahora Sonsoles para narrar el calvario que dinamitó su vida y anunciar su esperado regreso a los escenarios.
Durante los ochenta y noventa, Cobo fue una de las figuras más magnéticas del panorama audiovisual español. Su carrera incluyó hitos como trabajar a las órdenes de Pedro Almodóvar en Matador, rodar cine de acción internacional junto a Jackie Chan en Operación Cóndor, y formar parte de ficciones míticas de la pequeña pantalla como Al salir de clase o Los ladrones van a la oficina. Sin embargo, en 2005, tras participar en la película Pasos, decidió cortar por lo sano con la fama. Priorizó su vida familiar al lado del empresario Roberto Díaz-Rincón, se mudó a A Coruña y se reinventó lejos del celuloide fundando una exitosa empresa de aceite de oliva.
Esa paz se evaporó para siempre el 29 de enero de 2011. Su hija mayor, Carlota, de apenas 18 años, perdió la vida en Barcelona en un terrible accidente de coche provocado por un conductor kamikaze que quintuplicaba la tasa de alcohol permitida. En el vehículo también viajaba el novio de la joven, sobrino de Xavier Trias, quien tampoco sobrevivió al impacto. Carlota era fruto de su tormentoso idilio de juventud con el actor Toni Cantó, una relación que naufragó antes de que la niña naciera. Ese hecho provocó que madre e hija se criaran solas, forjando una complicidad inquebrantable.
En su desgarradora entrevista, la intérprete rememoró el escalofriante presentimiento que tuvo cinco días antes de la tragedia. Instalada en Galicia, sufrió un impulso ciego que la obligó a coger un avión de urgencia a Barcelona sin tener billete. Gracias a esa corazonada, pudo disfrutar de cuatro días junto a Carlota y despedirse de ella de forma inconsciente: “Le dije: "Cariño, me tengo que ir, que están tus hermanos". Ella me respondió: "Mami, te quiero mucho". Eso fue lo último".
La confirmación del horror llegó un sábado por la mañana, cuando dos agentes de paisano llamaron a su puerta. Tras una primera fase de negación —“Yo les dije que se habían equivocado”—, la verdad la arrolló por completo: “Cuando dijeron la palabra que no quieres oír, que es tanatorio, ahí es cuando se cae todo”.
Tratando de huir del fantasma del dolor, la artista cruzó el charco con sus hijos pequeños para establecerse en Londres, aunque la herida nunca cicatrizó. Con total crudeza, Cobo admitió ante el público que «la muerte de un hijo no se supera, se aprende a vivir con ello». El proceso ha sido un infierno médico: "Coges una depresión enorme, yo estuve muy mal y sigo con medicación”. Reconoció que su único salvavidas para no arrojarse al vacío fue la obligación de sacar adelante a sus otros hijos.
Afortunadamente, el destino vuelve a sonreírle. Eva Cobo se ha vuelto a poner delante de los focos gracias al rodaje de un cortometraje de suspense ambientado en el Camino de Santiago, un estimulante proyecto que le ha devuelto las ganas de vivir y de reencontrarse con el teatro, el verdadero motor de su carrera profesional.