Una segunda oportunidad y una frase reveladora: las claves de la separación de Carlos Latre y Yolanda Marcos
Después de más de dos décadas de matrimonio y una primera separación que lograron superar, la periodista y el humorista vuelven a tomar caminos distintos. Esta vez, todo apunta a que no habrá una tercera oportunidad.
“Estruja la vida tanto como puedas porque en instantes todo puede cambiar”. La frase, compartida recientemente por Yolanda Marcos (53), podría haber pasado como una reflexión más sobre la vida. Sin embargo, ahora que se conoce el final de su matrimonio con Carlos Latre (47), resulta inevitable detenerse en ella.
No hay constancia de que esas palabras tuviesen relación alguna con su situación sentimental ni de que escondiesen un mensaje dirigido al humorista. Pero lo cierto es que el cambio al que hacía referencia ya forma parte de su propia vida. Después de más de dos décadas de matrimonio, ambos han decidido separarse, según ha publicado en exclusiva la revista Semana.
Esta vez, además, la ruptura apuntaría a ser definitiva. No habría guerra ni grandes reproches entre ellos y la intención sería conservar la buena relación después de tantos años compartidos. No solo por Candela, su única hija, sino porque separar sus vidas por completo tampoco resulta sencillo cuando lo profesional ha estado durante tanto tiempo unido a lo personal.
Y ahí aparece una parte de Yolanda que en muchas ocasiones ha quedado en segundo plano debido a la enorme popularidad de quien ha sido su marido.
Licenciada en Periodismo, ha trabajado en prensa, radio y televisión como directora y presentadora, además de desarrollar su faceta como locutora y actriz de doblaje. Su nombre también está estrechamente ligado a la trayectoria profesional del cómico. Desde sus inicios ha coordinado su oficina de Contratación, Prensa y Comunicación y durante años ha ejercido como productora ejecutiva en Producciones Ertal. Desde 2022 también forma parte de Ertal Entertainment, dedicada a la ficción, el teatro, el entretenimiento y las producciones en directo.
Fuera de ese ámbito tiene además un proyecto muy personal ligado a una de sus grandes pasiones. A través de Si te dicen que comí comparte restaurantes, experiencias y recomendaciones gastronómicas. Es precisamente en esa faceta más personal donde ha dejado reflexiones como la que ahora, conocida su separación, adquiere inevitablemente otra lectura.
Pero para entender hasta qué punto sus vidas están entrelazadas hay que remontarse a finales de los años 90. Entonces no existían ni el matrimonio ni la fama televisiva que llegaría después. Se conocieron trabajando en la radio cuando él apenas tenía 20 años y comenzaba su carrera. Ella, seis años mayor, ya ejercía como jefa de Informativos de Radio España.
La situación personal de Yolanda era muy diferente. Tenía una vida estable e incluso planes de boda con otra persona. La aparición de aquel joven comunicador lo cambió todo. El propio protagonista lo resumió años después con una frase tan gráfica como contundente: “Le descuajeringué la vida”.
La relación salió adelante y en junio de 2004 se casaron en Barcelona en una ceremonia íntima. Dos años después nació Candela. Mientras construían su familia, la carrera del humorista despegaba hasta convertirlo en uno de los grandes nombres de la imitación y el entretenimiento en España.
Sin embargo, detrás de aquella aparente estabilidad llegó una crisis que estuvo a punto de acabar con todo.
En 2015 decidieron separarse. Permanecieron cerca de dos años distanciados y, según explicaría él posteriormente, detrás de aquella decisión no hubo terceras personas. Había algo más personal: la necesidad de descubrir quién era después de haber pasado prácticamente toda su vida adulta dentro de una relación. “No sabía ser yo”, reconoció años después en Viajando con Chester. Una confesión que ayudó a entender por qué necesitó aquel tiempo en solitario. Lo sorprendente fue lo que ocurrió después. Volvieron.
Tras casi dos años separados, decidieron darse una segunda oportunidad y consiguieron reconstruir su matrimonio. Durante mucho tiempo pareció que aquella crisis había servido para reforzar lo que tenían. Habían conocido la ruptura, habían probado la vida por separado y, aun así, habían decidido elegirse otra vez. Por eso, esta nueva separación tiene un peso distinto. Ya no se trata de una pareja que atraviesa su primera gran crisis. Ellos ya conocieron el final y también la reconciliación. Esta vez, sin embargo, todo apunta a que no habrá un nuevo regreso.