Preocupación por Bertín Osborne: la frustración de su salud y su furia con Hacienda salpican su momento más delicado
Entre la frustración por un bache de salud que no remonta y su monumental enfado por la lista de morosos: el artista da la cara y aclara en qué punto se encuentra su complicada logística familiar.
Bertín Osborne atraviesa uno de los momentos más complicados y agridulces de los últimos meses, una etapa marcada por la incertidumbre que ha hecho saltar todas las alarmas en el mundo del corazón. El carismático cantante y presentador, que siempre se ha caracterizado por su arrolladora energía y su eterna sonrisa, ha reaparecido en Madrid visiblemente afectado para sincerarse, como nunca antes, sobre el calvario médico que le mantiene alejado de su gran pasión.
A sus 71 años, el artista arrastra duras secuelas respiratorias tras haberse contagiado de COVID-19 hasta en dos ocasiones, un bache de salud que se está alargando mucho más de lo esperado y que le impide por completo retomar su actividad profesional.
Desolado tras salir de una consulta médica, el andaluz ha confesado el doloroso bache que atraviesa al no poder subirse a un escenario: "No estoy del todo bien, para hacer vida más o menos normal sí, pero para cantar no", ha reconocido con una tremenda honestidad, desvelando además que intentó probar su voz hace apenas unas jornadas con un resultado totalmente desalentador: "Hace tres o cuatro días me probé, pero imposible. Es una frustración tremenda". Aunque parecía que remontaba, este revés le ha obligado a regresar a su finca para volcarse en su tratamiento, admitiendo con tristeza que la mejoría no llega: "He mejorado a rachas, pero hace como veinte días me he empezado otra vez a encontrar peor".
Pero los problemas de salud no son los únicos frentes que asedian la vida del presentador, quien también ha estallado con una furia monumental al ser preguntado por su controvertida aparición en la última lista de morosos de la Agencia Tributaria. Muy molesto y perdiendo los papeles por momentos ante la presión mediática, el artista ha querido limpiar su imagen de inmediato arremetiendo contra el retraso del sistema: "Estoy hasta las pelotas de esto. Yo he pagado en marzo todo. Las listas son del año pasado, las siguen poniendo y no las rectifican. Yo no debo nada", ha sentenciado con rotundidad, explicando que el problema radica en que Hacienda tarda meses en actualizar los datos públicos. "No las rectifican. Pasan los meses y no nos sacan hasta el año que viene", clamaba indignado.
Entre tanta tormenta, el punto de luz lo pone su faceta familiar y la esperada estampa en la que sus hijos mayores conozcan formalmente al hijo que tuvo con Gabriela Guillén, un tierno acercamiento que, según el propio Bertín, está en camino pero requiere de mucha paciencia y de una logística impecable. Aunque asegura que el contacto con sus vástagos es fluido, organizar una cita con todos no está siendo una tarea sencilla para el cantante: "Sí los veo constantemente", ha matizado con una sonrisa de complicidad, aunque asumiendo con humor el reto que tiene por delante: "Son muchas, varias generaciones. Tengo que ponerlos a todos de acuerdo".