De “muy buenos amigos” a inseparables: Tana Rivera y Roca Rey derrochan amor en Ronda
Tana y Andrés se mostraron inseparables en el tendido, entre confidencias y gestos de cariño, en una cita con un enorme peso para la familia de ella.
Si alguien tenía todavía alguna duda sobre cómo marcha la relación entre Tana Rivera y Roca Rey, las imágenes que han protagonizado en Ronda hablan prácticamente solas. La hija de Francisco Rivera y el torero peruano se convirtieron en una de las parejas más observadas de la tradicional corrida Goyesca y tampoco hicieron demasiado por evitarlo. Sentados juntos en el tendido, se mostraron relajados, sonrientes y especialmente cómplices, compartiendo confidencias y gestos de cariño durante una jornada que tenía mucho de especial para ella. Era la primera vez que acudían como pareja a una de las citas más importantes para los Rivera-Ordóñez y, lejos de aquellos primeros meses en los que intentaban esquivar cualquier pregunta sobre su relación, esta vez no hubo necesidad de disimular. Lo suyo va viento en popa y cada vez se nota más.
La joven tampoco pasó desapercibida por su elección de vestuario. Para una ocasión en la que las gradas casi compiten con el ruedo en número de miradas, apostó por el vestido "Cleo" de IQ Collection, un diseño midi en tono mostaza y estampado de rayas que combinó con un cinturón ancho de cuero. Aunque, esta vez, el mejor complemento estaba sentado a su lado. Andrés Roca Rey no se separó de ella y ambos regalaron algunas de las imágenes más románticas de una jornada en la que hubo mucho que mirar dentro y fuera de la plaza.
La histórica cita volvía a celebrarse después de dos años de ausencia debido a las obras de rehabilitación de la plaza, con Francisco Rivera nuevamente muy implicado en la organización. Morante de la Puebla, José María Manzanares y Juan Ortega fueron algunos de los nombres del cartel, mientras que por las gradas desfilaron numerosos rostros conocidos. Lourdes Montes, Cari Lapique, Juan del Val, Vicente Vallés y Ángeles Blanco fueron algunos de los asistentes a una jornada que volvió a reunir a buena parte de la crónica social. Pero para la hija de Fran aquello no era simplemente otro plan de fin de semana. Los toros forman parte de su vida desde que nació: es nieta de Paquirri, bisnieta de Antonio Ordóñez y sobrina de Cayetano Rivera. Además, este año se cumplían 75 años desde la alternativa de su bisabuelo, por lo que su presencia tenía todavía más carga familiar.
Curiosamente, los toros también terminaron teniendo bastante que ver con su vida sentimental. “Los toros me corren por las venas”, respondió hace unos meses cuando comenzaron a preguntarle insistentemente por Roca Rey. Una manera estupenda de salir del paso porque, aunque evitaba confirmar el romance, tampoco estaba diciendo ninguna mentira. Lo cierto es que Andrés llevaba bastante tiempo formando parte de su vida antes de convertirse en su pareja. Los dos se conocían desde hacía años, compartían amigos y habían coincidido en numerosos planes. El peruano estuvo incluso entre los invitados al 25 cumpleaños de la nieta de la duquesa de Alba y, cuando entonces le preguntaron por ella, se limitó a definirla como una “muy buena amiga”. Y en aquel momento parece que eso era exactamente lo que eran. Ella mantenía una relación con Manuel Vega y él también tenía su propia vida sentimental, así que nadie podía imaginar que algún tiempo después terminarían protagonizando juntos tantas portadas.
Fue a comienzos de 2026 cuando la amistad empezó a cambiar de tono. Poco antes de Semana Santa comenzaron a verse de otra manera y procuraron llevar esos primeros encuentros con discreción. El problema es que cuando una Rivera empieza a aparecer con frecuencia en las plazas donde torea uno de los diestros más conocidos del momento, mantener el secreto no resulta precisamente sencillo. Tana estuvo en Brihuega para verle torear, llegaron nuevas imágenes y las sospechas terminaron convirtiéndose en un secreto a voces. Hasta Francisco Rivera tuvo que lidiar con las preguntas sobre el nuevo amor de su hija y, sin querer entrar demasiado en detalles, pidió que les dejaran tranquilos porque eran “dos chavales” que estaban empezando. Poco más hacía falta decir.
La felicidad de esos primeros meses también tuvo su primer gran sobresalto. En abril, Roca Rey sufrió una grave cogida en La Maestranza de Sevilla y Tana vivió muy de cerca la preocupación por su estado. Una cara mucho menos amable de compartir la vida con un torero que ella conoce perfectamente por la familia en la que ha crecido. Superado el susto, la pareja fue dejando atrás las precauciones iniciales y empezó a mostrarse con mucha más naturalidad. Durante el verano llegó una de las imágenes que faltaban para terminar con cualquier duda: un beso entre ambos. Después viajaron juntos a Perú, donde ella pudo conocer más de cerca el país en el que creció Andrés y pasar tiempo con su familia y su entorno.