La vertiginosa caída de Mario Cimarro: de rey de la televisión hispana a su desgarrador llamamiento para trabajar en España
Del estrellato internacional al ostracismo laboral: la estrella de Pasión de Gavilanes denuncia una "lista negra" en la industria y pide auxilio a los productores españoles tras un quinquenio sin proyectos y al borde del colapso económico.
Durante años, el nombre de Mario Cimarro (55) fue sinónimo de audiencia récord, contratos millonarios y un magnetismo incontestable en la pequeña pantalla. Su encarnación de Juan Reyes en la icónica Pasión de Gavilanes lo situó en el Olimpo de las telenovelas, convirtiéndolo en uno de los actores mejor remunerados de la industria. Sin embargo, el fulgor de aquel periodo de gloria parece haber quedado aplastado por una realidad drásticamente distinta: cinco años de silencio telefónico, cuentas marcadas por los números rojos y una industria que le ha cerrado los plós de forma categórica.
El intérprete de origen cubano decidió romper su hermetismo en una comentada intervención para el programa El verano se mueve, lanzando una auténtica petición de socorro dirigida al sector audiovisual español. En plena tempestad personal (atravesando un complejo proceso de divorcio y una asfixiante crisis económica), Cimarro no dudó en deshacerse de cualquier vestigio de orgullo para postularse profesionalmente en nuestro país.
"Como sabéis, no me dejan trabajar donde estoy. Pido a los productores, directores y colegas de profesión de España que busco trabajo. No se me caen los anillos por decirlo. Necesito y quiero trabajar, estoy disponible para vosotros", manifestó con crudeza durante la emisión, dejando al descubierto la gravedad de su parón laboral.
La vertiginosa transformación de galán cotizado a profesional relegado al olvido responde, según los datos aportados por el periodista Álex Álvarez en Telecinco, a una supuesta orquestación deliberada contra el actor. "Mario está pasando por uno de los peores momentos de su carrera. Cinco años sin sonar el teléfono. Está desesperado por trabajar", explicó el colaborador al analizar el colapso de su trayectoria.
Lejos de atribuir este ostracismo a una falta de interés del público, el propio Cimarro apunta directamente hacia los despachos de Telemundo. Según sus palabras, la cadena estadounidense habría liderado un boicot para impedir su contratación en el continente americano, incluyéndolo en una "lista negra" invisible pero implacable. Sin opciones en Latinoamérica ni Estados Unidos, el actor busca ahora en la ficción española la oportunidad de resurgir de sus cenizas y rehacer una carrera seriamente amenazada.