Ponemos cifras a la sequía sexual en España: uno de cada cuatro personas no ha tenido relaciones en un año
La última encuesta del CIS sobre sexualidad dibuja una fotografía reveladora de la vida afectiva en España: casi uno de cada cuatro adultos asegura no haber mantenido relaciones sexuales en los últimos doce meses. El estudio, además, apunta a una transformación más profunda, con relaciones percibidas como más inestables, más libres y también más marcadas por la incertidumbre y el peso de Internet.
La vida íntima de los españoles está cambiando, y los datos ponen cifras a una realidad que lleva tiempo asomándose en las conversaciones cotidianas. El 24,6% de los adultos reconoce que no ha mantenido relaciones sexuales en el último año, frente al 75,1% que sí afirma haberlas tenido en ese periodo. La encuesta no solo mide hábitos, también deja entrever un nuevo mapa emocional en el que el deseo, la pareja y la convivencia ya no se viven de la misma manera.
Entre quienes no han tenido relaciones, las razones más repetidas son la falta de interés o deseo sexual, la viudedad y los problemas de salud propios o de la pareja. No se trata, por tanto, de una única causa, sino de una suma de factores personales, vitales y emocionales que ayudan a explicar esa distancia con respecto al sexo.
Pero el estudio va más allá. La mayoría de los encuestados cree que las relaciones afectivas y sexuales son hoy más inestables que hace medio siglo, y también más inciertas. Al mismo tiempo, esa misma transformación se asocia con una mayor libertad individual y con vínculos más igualitarios entre hombres y mujeres. Es decir, se percibe un escenario más abierto, aunque también menos sólido.
Internet y las redes sociales aparecen como otro de los grandes factores de cambio. Una amplia mayoría considera que han transformado profundamente la manera de relacionarse. En paralelo, el uso de productos eróticos también gana terreno: más de la mitad admite haberlos utilizado, sobre todo por curiosidad, por deseo de experimentar o para mejorar la satisfacción sexual.
El retrato final deja una idea clara: la sexualidad en España no desaparece, pero sí se redefine. Menos automática, menos sujeta a viejas normas y cada vez más atravesada por nuevas formas de entender el deseo, la pareja y la intimidad.